Al hombre no lo definen las respuestas que da o que recibe sino las preguntas que hace (slc)

miércoles, 23 de octubre de 2013

PARA 8° (TALES Y ANAXÍMENES)

TEMA PUESTO COMO COMPROMISO PARA COPIAR


Tales de Mileto (624 - 562 a. e. c.) 
Según Aristóteles, a este personaje se le considera el iniciador de la filosofía por haber sido el primero que, al preguntarse sobre el origen principio de las cosas, concretó, de manera objetiva, el problema con el cual daría comienzo la actitud filosófica que busca aplicaciones racionales. Dicho problema fue el del Arjé o principio de las cosas, es decir, la preocupación por encontrar el elemento del cual proceden las cosas cuando aparecen y al cual regresan cuando dejan de ser lo que son.
Tres son las afirmaciones de Tales de Mileto relacionadas con este problema:
  • La Tierra flota sobre el agua
  • El agua es el principio de todas las cosas.
  • Todas las cosas están llenas de dioses (o espíritus).
La primera afirmación es todavía una repercusión de las ideas mitológicas de los siglos VIII y VII a. e. c. La tercera ha sido objeto de las más variadas interpretaciones. Algunos dirán que Tales se refería a las fuerzas de la naturaleza; otros supondrán que a las propiedades de atracción que tienen algunas sustancias como el ámbar. 
La segunda afirmación es la que contiene propiamente la solución que él formuló al problema del arjé. Tales consideraba que el agua es la sustancia primordial, es decir, el elemento primario de todas las cosas, porque sus observaciones lo llevaron a concluir que toda manifestación vital se da en un ambiente de humedad y que todas las cosas son húmedas por naturaleza.
 
Anaxímenes (circa 588-524 a. e. c.) 
La escuela de Mileto tuvo tres miembros: Tales, que fue el iniciador; Anaximandro, asociado de Tales; y Anaxímenes, asociado de Anaximandro. 
En una exposición cronológica correspondería presentar en este apartado, la solución de Anaximandro al problema del arjé pero, de acuerdo con el criterio de clasificación que estamos manejando, nos ocuparemos primero de Anaxímenes, porque él, al igual que Tales, propuso como principio de las cosas un elemento observable. Ambas soluciones se pueden considerar como físicas.  
Anaxímenes estableció el aire como principio de todas las cosas. El aire, para que pueda fungir como constitutivo universal, necesita tener básicamente dos características: ser transformable y ser infinito. El aire es transformable, es decir, puede adoptar cualquier forma, como veremos después en la teoría de la evolución. El aire además es infinito y, por eso, no se agota en las múltiples transformaciones.
Anaxímenes comparó al aire con el aliento o soplo que sostiene nuestro cuerpo a modo de alma. Afirmaba: “Así como nuestra alma, que es aire, nos sostiene, así también el soplo y el aire rodean el mundo entero”. La Tierra, según Anaxímenes, es como una mesa (o una tabla) que está sostenida sobre el aire; de igual manera se encuentran los astros, aunque estos son materia ígnea. Del aire como sustancia primaria, resultan todas las cosas, mediante un proceso de dilatación (aráiosis) y condensación (pyknosis) 
El proceso evolutivo se opera en esta forma, cuando el aire se dilata se hace cálido y ligero, y se transforma en éter; por el contrario, cuando se condensa, se hace frío y pesado y, según que se condensa más y más, va adquiriendo la forma de viento, nubes, agua, tierra, piedras y de todas las cosas. Fácil advertir que uno de los méritos de Anaxímenes fue haber presentado una teoría de la evolución, apoyada en principios rectores.
 

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